Sistema inmune Hiper-reactivo

Sistema inmune Hiper-reactivo

La respuesta inmune es la forma como el cuerpo reconoce y se defiende a sí mismo contra bacterias, virus y sustancias que parecen extrañas y dañinas. La respuesta se produce cuando el cuerpo reconoce algún antígeno que son sustancias "extrañas" o "ajenas" al cuerpo que se encuentran en la superficie de las células, virus, hongos o bacterias. Las toxinas y drogas como alcohol o tabaco también son otro tipo de antígeno.

El cuerpo humano tiene sus propios antígenos. Estos son llamados antígenos leucocitarios humanos (HLA por sus siglas en inglés) y son precisamente los que ayudan al sistema inmunitario a establecer la diferencia entre los tejidos corporales y las sustancias que no son de su propio cuerpo.

Existen diferentes tipos de inmunidad:

INMUNIDAD INNATA

La inmunidad innata o inespecífica es el sistema de defensas con el que nacemos. Es la primera línea de defensa en la respuesta inmune. Ejemplos de inmunidad innata serían los aceites de la piel y el moco de la nariz que atrapa bacterias y partículas pequeñas. Si un antígeno traspasa estas barreras, es atacado y destruido por otras partes del sistema inmunitario.

INMUNIDAD ADQUIRIDA

Es la inmunidad que se desarrolla con la exposición a diversos antígenos. El sistema inmunitario de la persona construye una defensa contra ese antígeno específico.

INMUNIDAD PASIVA

La inmunidad pasiva se debe a anticuerpos que se producen en un cuerpo diferente del nuestro. Los bebés tienen inmunidad pasiva porque nacen con los anticuerpos que la madre les transfiere a través de la placenta. Estos anticuerpos desaparecen entre los 6 y los 12 meses de edad.

La inmunidad pasiva también puede deberse a la inyección de antisuero, que contiene anticuerpos formados por otra persona o animal. Esto brinda protección inmediata contra un antígeno, pero no suministra una protección duradera. La inmunoglobulina sérica (administrada para la exposición a la hepatitis) y la antitoxina para el tétanos son ejemplos de inmunidad pasiva.

Una respuesta inmunitaria eficiente protege contra muchas enfermedades y trastornos, mientras que una respuesta inmunitaria ineficiente permite que las enfermedades se desarrollen. Una respuesta inmunitaria hiperactiva puede llevar al desarrollo de enfermedades autoinmunes en las cuales se forman anticuerpos contra los tejidos del propio cuerpo. En este artículo nos enfocaremos en la respuesta hiperactiva y su relación con el desarrollo de enfermedades autoinmunes. Este tipo de enfermedades se activan por un conjunto de factores genéticos, ambientales y fisiológicos. Las características genéticas de una persona son el factor principal que determina una enfermedad autoinmune. Pero se han hecho otros avances significativos en la comprensión de la activación de ese factor genético; el desencadenante está relacionado con patógenos concretos, factores ambientales como agentes químicos, toxinas y hormonas. El ritmo de vida que se lleva en la actualidad hace que estemos muy expuestos a estas toxinas ambientales como tabaco, metales pesados, alcohol, entre otras.

Sea cual sea el factor ambiental, todos tienen algo en común: la inflamación crónica celular. No está catalogada como una enfermedad sin embargo estudios comprueban que llega a provocar el mal funcionamiento de las células y tejidos en el cuerpo. Esta inflamación celular no se ve. No es una inflamación evidente como lo sería la distensión abdominal o una herida por lo que muchas veces no nos damos cuenta de que existe, pero tomando ciertas medidas puedes asegurarte de disminuirla o eliminarla lo más posible.

El mecanismo de una respuesta inmune es el siguiente: al sentirse atacado el organismo estimula reacciones en cadena en su interior. Pongamos de ejemplo un golpe en cualquier parte del cuerpo. Cuando esto sucede, el área que se ve afectada se inflama y se enrojece. La zona se entume y se calienta. El entumecimiento causa que haya más sangre y células del sistema inmunológico en circulación. Esto, siendo una primera fase, logra controlar o atacar a los enemigos. En la siguiente fase, los tejidos se regeneran. Por lo tanto, esta inflamación, que sí es buena, si se repite de forma habitual o está activa por mucho tiempo, se vuelve perjudicial.

Basado en lo mencionado anteriormente sobre factores ambientales a los que estamos expuestos diariamente, el cuerpo se siente bombardeado por mini-agresiones todo el tiempo, y esto causa inflamación que a la larga destruye los tejidos sanos. Ejemplos de otro tipo de estímulos que también causan inflamación:

  • Estrés
  • Exceso de azúcar refinada o harinas blancas en la dieta
  • Exceso de grasas trans en la dieta
  • Deficiencia de algunos nutrientes
  • Falta de sueño
  • Contaminación

A cierta edad todos tenemos algún nivel de inflamación en el cuerpo; la clave es mantenerla como una llama intermitente y no permitir que se convierta en un incendio forestal. Si fumas, tomas alcohol, tienes sobrepeso (especialmente en el abdomen), no haces ejercicio, no llevas una alimentación de calidad, duermes mal o te sientes constantemente perturbado por el estrés, tienes muchas posibilidades de tener algún nivel de inflamación elevada. Si eres delgado, saludable y llevas una vida equilibrada, deberías de tener menos inflamación.

Ahora bien, ¿cómo detenemos o evitamos esta inflamación a nivel celular? Para empezar: comiendo mejor, reduciendo el estrés, durmiendo mejor, haciendo más ejercicio y evitando el sobrepeso. El estilo de vida es lo que puedes cambiar más rápido y lo único que puedes controlar. Los antioxidantes en frutas y verduras ayudan a mitigar el daño celular creado por la inflamación, aumentar el consumo de fibra también beneficia.

La suplementación inteligente también puede mejorar los marcadores de inflamación celular. ¿Cuál es la suplementación inteligente? La suplementación personalizada, la que ataca un problema en específico de raíz y que tiene una función clara. En SOMOS tenemos algunos suplementos que ayudan a mejorar la inflamación celular como el omega 3, curcumina, semilla de chía, NAC, entre otros. Descubre cuál seria la mejor para ti haciendo nuestro test y programando una asesoría con nuestros especialistas.

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342011000400011

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